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EDITORIAL

Nadie pone en tela de duda que Sonora necesita un sitio donde se depositen los residuos tóxicos que genera la incipiente industria de nuestro estado; en eso estamos de acuerdo: autoridades, empresarios, Organizaciones No Gubernamentales (ONG's) y ciudadanos en general. La contaminación ambiental es grave, por los tiraderos clandestinos que existen a lo largo de todo el territorio sonorense y es urgente la construcción de un nuevo sitio.

La negra experiencia del Cytrar, que todavía representa un grave peligro para la salud de los hermosillenses y al medio ambiente, se puede volver a repetir con la construcción de un nuevo sitio que se pretende ubicar en Sonoita, ya que nuevamente se esta violentando la Ley General para la Prevención y la Gestión Integral de los Residuos.

En julio del 2004 los integrantes del Consejo Ciudadano de Protección al Medio Ambiente de Sonora signamos un convenio con las autoridades federales donde el primero se erigió como contraloría ciudadana para la realización del diagnóstico, la remediación del Cytrar y la construcción del nuevo sitio para residuos peligrosos. Hasta esa fecha estuvimos trabajando en conjunto para resolver este añejo problema de contaminación, pero cuando la empresa Proeco Corporation, habilitada por Profepa para llevar a cabo el estudio del Cytrar, diagnosticó la urgente remediación total del sitio, empezaron las discrepancias, ante el incumplimiento del convenio por parte de las autoridades federales que son las que faculta la Ley Ecológica, éstas se negaron a acatar el dictamen. Desde la ciudad de México el delegado de la Profepa Ernesto Munro Palacio recibió instrucciones de descalificar dicho dictamen y de ordenar una remediación parcial del Cytrar.

El trabajo llevado a cabo por la empresa canadiense y por el Consejo Ciudadano fue tirado a la basura, a pesar de que se destinaron recursos importantes para el mencionado estudio. Los delegados federales tanto de la Semarnat como de la Profepa hicieron sus cuentas y se negaron a asumir el costo de limpiar el sitio contaminado y solo se limitaron a retirar los desechos tóxicos que se encontraron a la intemperie de una de las celdas.

Los acuerdos firmados no se han cumplido hasta la fecha, ni parece que se vayan a cumplir.

Así lo estamos viendo con la construcción del nuevo sitio que se pretende hacer en Sonoita. El delegado de Semarnat Florencio Díaz Armenta, faltó a su palabra de incluir al Consejo Ciudadano como contraloría en el proceso de ubicación y construcción del nuevo sitio. No es congruente que se esté pensando en un nuevo sitio, cuando no se ha resuelto del todo la remediación del Cytrar.

De todas formas, los ciudadanos tenemos todo el derecho de participar, pues no debemos de permitir que nuevamente se hagan mal las cosas.

De buenas a primeras nos enteramos por los medios que Semarnat autoriza la construcción y operación de un centro de confinamiento de residuos tóxicos, aun sin contar con el permiso de uso de suelo del municipio de Sonoita.

La Ley Ecológica, con base a la Ley de Transparencia, contempla la información pública del ciudadano y aquí lo están haciendo totalmente a la inversa, discrecionalmente desde la ciudad de México como siempre se ha hecho. Como dice la nueva ley antes de proceder una autorización de Semarnat, se debe de llevar a cabo una consulta pública para tener un consenso de la población, para ver si se aprueba el proyecto de impacto ambiental y también los ciudadanos deben de estar enterados de cuanto es la fianza que tiene que dar la empresa que piensa construir el confinamiento, para que en caso de una contaminación haya un depósito para proceder a la remediación y no suceda lo mismo que en el Cytrar donde la compañía española Tecmed no dejó ninguna fianza y ahora no quieren remediar. El costo de la fianza deberá estar de acuerdo al costo de una remediación de ese tipo, que puede oscilar entre los 200 a 400 millones de pesos mexicanos, dependiendo del daño infringido y hasta más. En otros países se solicita alrededor de 40 millones de dólares de fianza.

Despierta muchas suspicacias el hecho de que se quiera construir un confinamiento en un sitio donde no hay industrias, porque si fuera para el uso de la industria de Sonora estuviera en la cercanía de Hermosillo que es donde se encuentra la mayoría de las industrias, así mismo, también se debería de encontrar cerca del Cytrar para bajar los costos de la remediación, porque el flete es parte importante del costo total de la limpieza del sitio, además por esa cercanía se reduciría el riesgo en caso de un accidente del transporte de los residuos tóxicos, tal como lo propuso el Consejo Ciudadano en su momento.

El lugar que se menciona para ese sitio en Sonoita es el Rancho Vietnam, es un lugar muy bonito con mucha vegetación del desierto, muchos cactus y arbustos propios de esa región, además es atravesado por unos arroyos, como en el Cytrar, lo cual contradice la normatividad ecológica. La construcción de otro basurero tóxico es un asunto que huele mal, porque también despierta muchas suspicacias, el hecho de que este sitio se pretende construir muy cerca de la frontera con los Estados Unidos, lo que permitirá que residuos extranjeros entren a México con el pretexto de reciclarlos y se queden aquí, como sucedió con Alco Pacífico de México en el Rancho El Florido muy cerca de Tijuana, cuyos residuos tóxicos después se los trajeron al Cytrar y nunca los retornaron al país de origen como dice la ley.

Estamos todos de acuerdo que el nuevo sitio sea para los desechos de la industria de Sonora y no para otros estados u otros países, no queremos que se repita los errores del pasado.

En su momento, el Consejo Ciudadano de Protección al Medio Ambiente de Sonora presentó ante las autoridades federales una propuesta, técnica y financieramente viable, donde se señalaban algunos lugares donde sería factible construir el nuevo sitio previa consulta ciudadana, misma que ni siquiera fue tomada en cuenta, debido a que ya se tenía decidido el lugar.

Si los sonorenses no nos ocupamos de proponer soluciones, las autoridades responsables que viven en la ciudad de México, que ni ven, ni sienten el problema del Cytrar como lo vemos y lo sentimos nosotros; ellos nunca se van a preocupar por solucionar esta problemática, como ha quedado demostrado hasta el momento.

Las autoridades federales le apostaron a la no participación ciudadana, creyeron que el pueblo de Sonora se iba a quedar callado y han encontrado resistencia, porque saben muy bien que no han cumplido con la ley y se equivocaron, porque cada día existen ciudadanos más enterados, más participativos y más responsables con el medio ambiente y su salud y vemos que las autoridades ecológicas una vez más se equivocaron.

Reforma #226, Col. Centenario
Hermosillo, Sonora, México
Tel. (662) 218 9628, 260 2697 y Cel. (662) 113 6627